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¿Qué compone una técnica de meditación?

¿Qué compone una técnica de meditación?


 

Si observamos la cantidad de técnicas de meditación que tenemos a disposición en la actualidad, la lista se evidencia no sólo interminable sino muy variada también. Meditar, en sentido de realizar una “técnica de meditación”, puede significar desde sentarse inmóvil a contemplar algo durante cinco minutos, realizar una actividad corporal extenuante durante una hora, hasta atender a nuestras tareas cotidianas e incluso orar a un ser superior.

La pregunta que surge entonces es ¿Cuál es el común denominador entre todas esas prácticas? ¿Cuál es el elemento que se repite en todas y por el cual llamamos a estas técnicas, técnicas de meditación?

El aspecto en común entre todas las técnicas de meditación es el grado de consciencia que se pretende adquirir.

Decimos entonces que, una determinada acción o un conjunto de acciones, se constituyen en técnica de meditación en la medida en que su objetivo es elevar el grado de conciencia del practicante.

Por lo tanto, lo que caracteriza a las técnicas de meditación, es el objetivo que persiguen y éste es aumentar el grado de conciencia del practicante.

Dicho de otro modo, las técnicas de meditación son técnicas de meditación porque pretenden llevar al practicante a un estado de meditación, siendo el estado de meditación un estado de profunda conciencia.

El maestro Arturo García dice que el término consciencia se utiliza para hacer referencia a la capacidad que tenemos los humanos de percibir.

Y cabe aclarar que la percepción puede generarse a través de diversos canales:

  • Llamamos conciencia a la capacidad de percibir a través de los cinco sentidos (la textura de una tela, el color de una flor, etc.)
  • Llamamos conciencia a la capacidad de percibir sensaciones corporales (tensión o distensión muscular, tensión o distensión nerviosa, etc.),
  • Llamamos conciencia a la capacidad de percibir que estamos pensando en el momento que estamos pensando
  • Llamamos conciencia a la capacidad de percibir la emoción que nos ocupa.
  • E inclusive, llamamos conciencia a la capacidad de percibir al mismo perceptor.
  • El grado de consciencia requerido para realizar una técnica de meditación es lo que llamaremos “atender”. Para que una técnica de meditación sea una “técnica de meditación” debemos prestar atención.

¿Qué es la atención?

Llamaremos atención al grado de conciencia que se requiere como condición para practicar las técnicas de meditación. Estas técnicas de meditación se proponen aumentar el grado de conciencia del practicante y, en ultima, instancia lograr el estado meditativo.

La atención es un grado de conciencia que direccionamos a voluntad.

Entendemos la técnica de meditación como la acción por parte del individuo de profundizar o expandir su consciencia, mientras que el estado de meditación se caracteriza por que en él no hay acción alguna. La técnica de meditación es “algo que hago”, el estado de meditación es “algo que sucede”.

El equilibrio de la energía es fundamental a la hora de lograr cierto grado de atención. Yoga nos planeta una distinción entre tres tipos de energías:
  • Tamas
  • Rajas
  • Satva
A medida que avancemos en el curso, podremos distinguir claramente cuando no encontramos “tamásicos, rajásicos o sátvicos”. La energía tamas es una energía más densa que se caracteriza por mantenernos en un estado de inercia, cuando la misma predomina en el practicante puede manifestarse a través de un estado de pesadez o somnolencia.

La energía rajas, se caracteriza por la actividad, cuando la misma predomina en el practicante puede manifestarse a través de un estado de inquietud e inestabilidad.

Cuando predomina la energía satva, podemos disfrutar de un estado relajado pero lúcido, despierto ya que nos encontramos en cierto grado de equilibrio.

Así es natural que predomine la energía tamas a la hora de irnos a dormir y la energía rajas a la hora de despertarse y estar llenos de entusiasmo por la vida. Excepto cuando estas energías se polarizan hasta el punto de generar desequilibrio en la vida del individuo, sus fluctuaciones forman parte de las polaridades naturales de la vida y no hay nada de malo en encontrarse tamásico o rajásico.

Es por esto que a lo largo del curso, aprenderemos un conjunto de técnicas a las que llamamos “pre meditativas” cuyo objetivo será generar el equilibrio energético ideal para potenciar las posibilidades de las técnicas de meditación.


Escrito por: 
LIC. PATRICIA VIVIANA HERRERA
Licenciada en Educación, además estudió Bio-decodificación cuántica y Psico-genealogía. Instructorado en técnicas de meditación, Instructorado de yoga científico terapéutico, reiki nivel 1 y 2 (método Usui). Mindfulness. 



 



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