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Qué es y qué no es el coaching

Qué es y qué no es el coaching


 

A menudo, cuando me presento como Coach ontológica, me preguntan cuál es realmente mi trabajo. Si lo que hago tiene algún parecido con un psicólogo o un consultor o bien, un mentor. Por esa razón, me parece importante contarte en este artículo qué tareas le competen a un coach y cuáles exceden su campo de desempeño profesional.

¿Un coach enseña, aconseja, guía, orienta? Esta metodología -que en la última década ha adquirido mayor auge, pero que en el caso de Argentina cala profundo en numerosos ámbitos desde principios de la década del 90- abarca numerosos campos como el de las empresas, el deporte, diversos movimientos sociales, etc. y de define -en palabras de Rafael Echeverría, uno de padres fundadores del coaching ontológico-, como una disciplina rigurosa e innovadora que apunta a ayudar a las personas u organizaciones a desempeñarse hasta lo más alto de sus capacidad considerando sus propios recursos y mediante un elaborado plan de acción que le permita alcanzar su meta; siempre enfocado en sus valores y creencias.

No debe confundirse entonces con una terapia, pues esta se centra por lo general, en los sentimientos y no en alcanzar, como expliqué antes, un objetivo. Para que esto último funcione lo elemental es que el coachee (cliente) participe de modo voluntario y comprometido con el proceso desde el momento en que define el estado deseado como así también las evidencias que quiere ver en ese proceso de trabajo conjunto.

El coach tampoco es un consultor pues este último es un experto en un tema o materia que llega para ofrecer soluciones específicas (algo que un coach nunca haría pues la solución es algo que debe descubrir el coachee). Tampoco es un mentor, quien trabajará con el nivel directivo compartiendo su punto de vista y sobre todo sus experiencias focalizándose en la relación y no en la tarea como sí lo hace un coach.

¿Qué es entonces coaching? Es una disciplina que se propone trabajar desde un rol táctico (basado fundamentalmente en la pregunta y la repregunta) con un cliente, un tema puntual. No aconseja, no recomienda, sino que ayuda a su cliente a encontrar sus propias respuestas bajo una relación de igualdad profesional sin expresar su propia experiencia.

Más a tono personal, estudiar y trabajar como coach ha sido la mejor decisión que tomé hace dos años atrás. Porque como dice Echeverría es imposible que un coach pueda ayudar a otros si previamente no se ha salvado a sí mismo y no “hizo carne” las distinciones y competencias fundamentales de la disciplina. Y ese maravilloso camino es el que recorro cada día, el del autodescubrimiento y el crecimiento personal para, desde allí, ayudar que los demás encuentren lo mismo. ¿Acaso puede haber un trabajo más gratificante?



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